LA ODISEA CAP4 - LAS MENTES QUE CAMBIAN EL MUNDO (Immediate Music – Serenata)
El sol
estaba en su punto más alto cuando Pericles guió a Rey Potro 07 hacia una zona
más tranquila de Atenas.
Lejos del
ruido político.
Lejos del entrenamiento militar.
Allí… se
libraban otras batallas.
Batallas de
ideas.
—Aquí es
donde Atenas se vuelve peligrosa —dijo Pericles.
— ¿Peligrosa?
—preguntó Rey Potro 07.
—Sí…
—Porque aquí… los hombres aprenden a pensar por sí mismos.
Caminaron
por calles estrechas donde jóvenes debatían en grupos.
Algunos escribían.
Otros discutían acaloradamente sobre justicia, destino y poder.
Rey Potro 07
sentía sus gafas vibrar…
Pero no como cuando había guerra cerca.
Era
diferente.
Como si
reaccionaran a… conocimiento.
Pericles se
detuvo frente a un patio abierto rodeado de columnas.
—Aquí están.
Dentro del
patio, varios hombres discutían.
Uno caminaba
descalzo.
Otro escribía sin parar.
Otro observaba en silencio.
Pericles
habló:
—Sócrates.
—Platón.
—Aristóteles.
Rey Potro 07
sintió un escalofrío.
No por
miedo.
Por
importancia.
Sócrates fue
el primero en acercarse.
—Así que tú
eres el hombre que no pertenece a ninguna ciudad.
Rey Potro 07
sonrió levemente.
—Depende del
día.
Sócrates
rió.
—Bien. Me
gustas.
Platón se
acercó después.
—Dicen que
ves cosas… que otros aún no pueden ver.
—No las veo
—respondió Rey Potro 07—.
—Me las cuentan… los que ya han luchado.
Aristóteles
lo observaba con intensidad.
—Entonces
eres… memoria.
Rey Potro 07
pensó en eso.
Tal vez lo
era.
Se sentaron
bajo la sombra de un olivo.
—Dime —dijo
Sócrates—.
— ¿Qué destruye una civilización?
Rey Potro 07
respondió sin pensar:
—Creer que
es eterna.
Silencio.
Platón
asintió lentamente.
— ¿Y qué la
salva? —preguntó Aristóteles.
—Adaptarse…
sin olvidar quién es.
El viento
movió las hojas del olivo.
Por un
segundo…
Rey Potro 07
sintió voces en su mente.
No visiones.
Historias
contadas por otros líderes.
Otros guerreros.
Otros pensadores.
Todos
repitiendo la misma idea:
Las guerras
cambian territorios.
Las ideas cambian el mundo.
Más tarde,
caminaron juntos hacia una zona elevada desde donde se veía casi toda Atenas.
—Mira esa
ciudad —dijo Platón.
—Es hermosa
—dijo Aristóteles.
—Es frágil
—dijo Sócrates.
Rey Potro 07
habló en voz baja:
—Y es
necesaria.
Los tres
filósofos lo miraron.
—Se acerca
una época donde Grecia será recordada más por lo que pensó… que por lo que
conquistó.
Sócrates
sonrió.
—Entonces
nuestro trabajo vale la pena.
Pericles
apareció detrás de ellos.
—El consejo
quiere hablar contigo otra vez.
Rey Potro 07
asintió.
Pero antes
de irse…
Sócrates
dijo:
—Recuerda…
—Un hombre puede ganar mil batallas…
—Y aun así perder el mundo… si no entiende por qué lucha.
Rey Potro 07
sintió cómo sus gafas vibraban otra vez.
Esta vez…
suave.
Como si
aprobaran la conversación.
Y en lo más
profundo de su mente…
Un nombre
volvió a aparecer.
Troya.
Aún lejana.
Pero inevitable.



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