LA ODISEA CAP5 - EL JURAMENTO DE PROTECCION (Hans Zimmer – Time (Inception))

 


El cielo sobre Atenas estaba despejado…
Pero nadie en la ciudad sentía calma.

Los mercados abrían antes de tiempo.
Los soldados entrenaban más horas.
Los mensajeros entraban y salían sin descanso.

Grecia entera se estaba moviendo.

Y Atenas… lo sabía.

Rey Potro 07 caminaba solo por una avenida que subía hacia la Acrópolis.
No había ruido de multitudes allí.
Solo viento… y piedra.

Sus gafas vibraban suavemente.

Como si el mundo le estuviera pidiendo una decisión.

—No puedes seguir observando —murmuró para sí mismo.

Recordaba todas las historias que le habían contado.

Guerreros caídos.
Ciudades quemadas.
Reinos que pensaron que nada cambiaría.

Y todos… terminaron cayendo.

Rey Potro 07 se detuvo a mitad del camino.

Miró Atenas.

Miró Grecia.

Y por primera vez… sintió que ya no era un visitante.

Era parte de ese momento.




—Grecia no va a caer… —dijo en voz baja.

El viento sopló con fuerza.

Como si la ciudad hubiera escuchado.

Continuó caminando hasta un pequeño altar dedicado a Atenea.

No había sacerdotes.
No había ofrendas recientes.

Solo piedra… y silencio.

Rey Potro 07 apoyó la mano sobre el altar.

—No soy de aquí…
—Pero voy a proteger esto.

No era un juramento a los dioses.

Era un juramento a la historia.

Las gafas vibraron con fuerza por un segundo…
Y luego… se calmaron.

Como si hubieran aceptado su decisión.

Horas después…

Rey Potro 07 regresó al centro político.

El ambiente era más tenso que nunca.

Generales hablando en voz baja.
Comerciantes preocupados.
Embajadores esperando respuestas.

Pericles estaba de pie mirando mapas extendidos sobre una mesa de piedra.

—Sabía que volverías —dijo sin girarse.

—Voy a ayudar a proteger Grecia —respondió Rey Potro 07.

Pericles cerró los ojos un segundo.

—Entonces llega justo a tiempo.




—Esparta se mueve —dijo Pericles—.
—Pero eso no es todo.

Señaló varios puntos del mapa.

—Ciudades del mar están enviando mensajes contradictorios.
—Movimientos de tropas… donde no deberían existir.

Rey Potro 07 sintió presión en el pecho.

No visión.

Memoria ajena.

—Algo grande se está alineando —dijo.

Pericles asintió lentamente.

—Sí.

El sol empezó a ponerse.

La sala quedó iluminada solo por antorchas.

Y entonces…

Un guardia entró corriendo.

—¡Un mensajero del este!

Pericles levantó la cabeza.

—Que pase.

Un hombre cubierto de polvo entró tambaleándose.

Su armadura estaba dañada.
Su capa… quemada en algunos puntos.

Se arrodilló.

—Habla —ordenó Pericles.

El mensajero respiró con dificultad.

—Mi señor…
—Las ciudades del este están en conflicto…

Silencio absoluto.

—¿Qué conflicto? —preguntó Pericles.

El mensajero tragó saliva.

—Troya…

Rey Potro 07 sintió cómo sus gafas vibraban fuerte.

—Dicen que reyes están movilizando ejércitos…
—Que alianzas antiguas se están rompiendo…
—Que el mar se está llenando de barcos de guerra.

Pericles miró lentamente a Rey Potro 07.

—Así que empieza…

El mensajero bajó la cabeza.

—Mi señor…
—Dicen que esta guerra…
—Será recordada durante miles de años.

Rey Potro 07 cerró los ojos.

Y supo…

Que el siguiente acto…
Había comenzado.

 




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