LA ODISEA CAP6 - LAS MURALLAS DE TROYA (Two Steps From Hell – Victory)

 



El viaje hacia el este no fue un viaje.

Fue una transición.

Como si Grecia se doblara sobre sí misma…
Y los lugares existieran unos encima de otros.

Cuando Rey Potro 07 abrió los ojos, el aire ya no olía a mármol ni a olivo.

Olía a polvo seco.
A hierro.
A sal del mar cercano.

Y delante de él…

Se alzaban las murallas.

Altas.
Imponentes.
Imposibles de ignorar.

No eran solo defensa.

Eran orgullo convertido en piedra.

Rey Potro 07 caminó despacio por un camino elevado desde donde podía observar la ciudad sin ser visto. Sus gafas vibraban suavemente, como si reconocieran aquel lugar.

No peligro.

Destino.

Abajo, la ciudad estaba viva.

Herreros trabajando sin descanso.
Soldados patrullando.
Mujeres y niños moviéndose rápido, como si sintieran que el tiempo corría más deprisa allí.

Rey Potro 07 respiró hondo.

—Así empieza siempre… —murmuró.

No con guerra.

Con preparación.

Caminó bordeando una zona rocosa desde donde se veía una de las puertas principales.

Caravanas entraban.
Mensajeros salían.

Todo parecía normal.

Demasiado normal.

Un capitán troyano gritaba órdenes:

—¡Refuercen la puerta oeste!
—¡Revisen las torres cada dos horas!

Rey Potro 07 observó en silencio.

No podía intervenir directamente.

No debía.

Pero sí podía… empujar la historia en la dirección correcta.




Un carro cargado de escudos estaba mal asegurado.

Rey Potro 07 caminó cerca…
Y “accidentalmente” movió una cuña de madera que impedía que el carro se desplazara.

El carro rodó unos centímetros.

El capitán lo vio.

—¡Idiotas! ¡Eso no puede quedar así en caso de ataque!

Soldados corrieron a reforzarlo.

Rey Potro 07 siguió caminando.

Discreto.

Invisible.

Eficiente.

Más tarde, subió a una pequeña colina cercana desde donde podía ver el puerto.

Barcos de guerra llegaban.

Demasiados.

Demasiado pronto.

Sus gafas vibraron con más intensidad.

No era advertencia.

Era confirmación.

Las historias que había escuchado…
Se estaban alineando.

Cerca del atardecer, escuchó conversación entre dos estrategas troyanos.

—Los griegos no atacarán pronto —decía uno.
—Necesitarán alianzas primero.

Rey Potro 07 dejó caer una pequeña piedra desde la colina.

Rodó.

Golpeó un escudo.

Los estrategas levantaron la vista.

—Tal vez deberíamos reforzar la vigilancia marítima también…

Rey Potro 07 sonrió levemente.

Pequeños empujones.

Nada más.

El sol empezó a caer.

Las murallas se tiñeron de rojo.

Como si ya supieran lo que vendría.

Rey Potro 07 apoyó la mano sobre la piedra antigua.

Sintió historia.
Orgullo.
Destino.

—Haré lo que pueda… sin romper lo que debe pasar.

El viento sopló desde el mar.

Trajo olor a tormenta.

Y en el fondo de su mente…

No una visión.

Voces.

Guerreros.
Reyes.
Supervivientes.

Todos diciendo lo mismo:

Troya resistirá.
Pero no para siempre.

Rey Potro 07 se giró.

La noche caía.

Y con ella…

La siguiente fase de la historia.




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