LA ODISEA CAP20 - SOMBRAS DE GRECIA (Hans Zimmer – Battle of Heroes)

 


El aire alrededor de Olimpia había cambiado.

Donde antes había celebración, ahora había discusiones.
Donde antes había unión, ahora había desconfianza.

Los atletas de Esparta celebraban su victoria.

Los ciudadanos de Atenas murmuraban entre ellos.

Rey Potro 07 caminaba entre ambos grupos intentando calmar la situación.

Sabía que aquello podía terminar en guerra.

Y Grecia no sobreviviría a otra guerra.

Rey Potro reunió a representantes de ambas polis en el estadio.

—Los juegos existen para unirnos —dijo— no para separarnos.

Un espartano respondió:

—Ganamos con honor.

Un ateniense contestó con rabia:

—Ganasteis porque os entrenó un guerrero extranjero.

El ambiente se tensó.

Rey Potro levantó la mano.

—Si lucháis entre vosotros… Grecia caerá.

Pero ninguno escuchaba.

El odio crecía más rápido que las palabras.

Esa noche, Rey Potro caminó solo entre los templos.

Algo no encajaba.

La rivalidad entre Esparta y Atenas era antigua, sí…
pero aquello parecía provocado.

Demasiado rápido.
Demasiado intenso.

Como si alguien estuviera empujando a Grecia hacia la guerra.

Sombras se movían entre las columnas.

Hombres encapuchados hablando en susurros.

—La guerra comenzará pronto…

—El equilibrio caerá…

—El Culto de Kosmos lo ha previsto.

Rey Potro avanzó hacia ellos.

Pero ya habían desaparecido.

Solo quedó una sensación:

Alguien estaba manipulando Grecia.

Al amanecer, mientras caminaba cerca del templo de Zeus, una voz sonó detrás de él:

—También los estás buscando… ¿verdad?

Rey Potro se giró.

Una guerrera estaba apoyada contra una columna.

Armadura ligera.
Espada al costado.
Mirada firme.

Era Kassandra.



Una mistios.

Una mercenaria.

Una cazadora.

—¿Quién eres? —preguntó Rey Potro.

Ella sonrió levemente.

—Alguien que sabe quién provoca esta guerra.

Rey Potro guardó silencio.

Kassandra se acercó.

—No es Esparta.
—No es Atenas.

Señaló el horizonte.

—Es el Culto.

El viento movió las antorchas apagadas del templo.

—El Culto de Kosmos quiere la guerra.

Rey Potro sintió que todo encajaba.

Las discusiones.

El odio.

Las provocaciones.

Todo había sido planeado.

—¿Por qué me lo dices? —preguntó Rey Potro.

Kassandra respondió sin dudar:

—Porque necesito ayuda.

Silencio.

—Soy una mistios —dijo— y voy a destruir el Culto de Kosmos.

Sus ojos brillaban con determinación.

—Uno por uno.

Rey Potro la observó.

Había visto muchos guerreros…

Pero nunca una voluntad como esa.

—Entonces iremos juntos —respondió.

Kassandra sonrió.

—Sabía que dirías eso.

En lo alto del templo, el viento soplaba con fuerza.

Grecia se acercaba a la guerra.

Esparta y Atenas marchaban hacia el enfrentamiento.

Pero ahora Rey Potro sabía la verdad:

La guerra no era el destino.

Era un plan.

Y alguien debía detenerlo.

Mientras caminaban hacia el puerto, Kassandra dijo:

—Nuestro primer objetivo está en Corinto.

Rey Potro asintió.

Una nueva aventura comenzaba.

Y esta vez…

No lucharían por gloria.

Lucharían por el futuro de Grecia.




Comentarios