LA ODISEA CAP 23 - LA CAIDA DE UN DIOS (Gerard Marino - God of War III Overture)

 


El barco llegó lentamente a las costas de Cefalonia.

El sol nacía sobre las montañas y los acantilados.

Kassandra permanecía en silencio.

Aquel era su hogar.

El lugar donde todo había empezado.

Y el lugar donde todo terminaría.

Rey Potro caminaba junto a ella.

Sabía que aquella batalla no sería como las anteriores.

No sería contra un monstruo.

Ni contra un ejército.

Sería contra un hombre.

El hombre que dirigía el Culto de Kosmos.

El hermano de Kassandra.


Siguiendo las pistas de los pergaminos robados, llegaron a un antiguo templo en ruinas.

Columnas caídas.

Estatuas rotas.

Antorchas encendidas.

El Culto seguía activo.

Guardias patrullaban la zona.

Rey Potro y Kassandra avanzaron en silencio.

Como auténticos mistios.

El primer guardia cayó sin hacer ruido.

El segundo fue derribado por Rey Potro.

Avanzaron hasta la cámara central.

Y entonces apareció él.

Deimos.

Alto.

Imponente.

Con una mirada fría.

—Sabía que vendríais.

Kassandra apretó los puños.

—Hermano…

Deimos respondió:

—Yo no tengo hermana.

—Solo seguidores.




Deimos atacó primero.

Su fuerza era enorme.

Su espada golpeó el suelo levantando polvo.

Rey Potro bloqueó el ataque.

El impacto lo hizo retroceder.

Era uno de los rivales más fuertes que había enfrentado.

Kassandra atacó desde un lado.

Deimos esquivó.

La empujó contra una columna.

Rey Potro volvió a atacar.

Espada contra espada.

Chispas saltaron.

Deimos gritó:

—¡Soy un dios!

Rey Potro respondió:

—No.

—Solo eres un hombre.

El combate continuó.

Rápido.

Violento.

Desesperado.

Finalmente Rey Potro logró desarmarlo.

La espada de Deimos cayó al suelo.

Kassandra se acercó.

Tenía su lanza lista.

Podía acabar con él.

Pero no lo hizo.

Kassandra se arrodilló frente a él.

—Hermano…

—Esto no eres tú.

Deimos respiraba con dificultad.

Su mirada empezó a cambiar.

—Yo…

—No recuerdo…

Kassandra habló suavemente.

—Eras un niño.

—Jugábamos juntos.

—Eras bueno.

Rey Potro permanecía en silencio.

Sabía que aquella batalla no era suya.

Era de ellos.

Deimos cerró los ojos.

Las palabras parecían romper algo dentro de él.

Su voz ya no sonaba arrogante.

—Me engañaron…

—Me hicieron creer que era un dios.

Kassandra sonrió ligeramente.

—Pero eres humano.

—Y eso basta.

Deimos bajó la cabeza.

El líder del Culto había desaparecido.

Solo quedaba un hombre.


El sol iluminaba el templo.

Los miembros restantes del Culto habían huido.

Sin líder…

El Culto de Kosmos había caído.

Deimos habló con voz tranquila.

—Quiero reparar lo que hice.

Kassandra respondió:

—Empieza viviendo.

Rey Potro miró el horizonte.

Grecia estaba cambiando otra vez.

La guerra aún continuaba.

Pero algo importante había terminado.

El Culto había caído.

Mientras abandonaban Cefalonia, Rey Potro sintió algo extraño.

Como si su misión estuviera llegando a su fin.

Los dioses aún no habían hablado.

Pero sabía que pronto lo harían.

Porque su viaje por Grecia…

Estaba cerca de terminar.




 


Comentarios