El viento
soplaba suave sobre las colinas de Grecia.
Por primera
vez en mucho tiempo…
No había
guerra.
No había
ejércitos marchando.
No había
gritos de batalla.
Tras la
caída del Culto de Kosmos, algo empezó a cambiar lentamente.
Las
tensiones entre Esparta y Atenas comenzaron a desaparecer.
Las armas se
guardaron.
Los soldados
regresaron a casa.
Los puertos
volvieron a llenarse de comerciantes en lugar de barcos de guerra.
Grecia
volvía a ser Grecia.
El mundo
parecía respirar de nuevo.
Y Rey Potro
caminaba en silencio entre aquel nuevo comienzo.
Atenas en Paz 🏛️
Cuando Rey
Potro llegó a Atenas, la ciudad parecía distinta.
Más
tranquila.
Más
luminosa.
Más viva.
Los mercados
estaban llenos.
Los
ciudadanos discutían ideas en las plazas.
Los niños
corrían entre las columnas.
Era la
ciudad que había protegido desde el principio.
Allí lo
esperaba Pericles.
El estratega
lo recibió con una sonrisa tranquila.
—Grecia te
debe mucho.
Rey Potro
respondió:
—Grecia se
salvó sola.
Pericles
negó con la cabeza.
—No.
—Siempre
hubo alguien guiando el camino.
Caminaron
juntos entre los edificios de mármol.
Pericles
habló:
—La
democracia seguirá adelante.
—Eso te lo
prometo.
Rey Potro
asintió.
Sabía que
Atenas estaba en buenas manos.
Los Viejos Amigos
Al caer la
tarde, Rey Potro subió a una colina cercana.
Allí había
quedado con sus compañeros.
Uno por uno
fueron llegando.
Primero
apareció Kassandra.
Su armadura
brillaba bajo el sol.
—Tu trabajo
aquí ha terminado —dijo.
Después
llegó Odiseo.
Con una
sonrisa tranquila.
—Siempre
tendrás un lugar en mi barco.
Luego
apareció Pericles.
Y otros
aliados.
Guerreros.
Atletas.
Sabios.
Personas que
habían sobrevivido gracias a él.
Rey Potro
los miró.
Recordó
todo.
Troya.
Las
Termópilas.
Olimpia.
Creta.
El mar.
Las
batallas.
Los dioses.
Todo parecía
lejano.
Pero también
eterno.
La Última Noche 🌙
Esa noche
cenaron juntos.
Hablaron.
Rieron.
Recordaron
batallas.
Ulises contó
historias exageradas.
Kassandra se
burló de él.
Pericles
escuchaba en silencio.
Rey Potro
observaba.
Sabía que
algo estaba terminando.
Pero aún no
sabía el qué.
El cielo
estaba lleno de estrellas.
Y por
primera vez desde que había llegado…
Sintió paz.
Antes de
despedirse, Pericles dijo:
—Los dioses
han estado observándote.
Kassandra
añadió:
—Y aún no
han terminado contigo.
Ulises
sonrió.
—Los héroes
nunca tienen finales tranquilos.
Rey Potro
miró el cielo.
Tal vez
tenían razón.
Tal vez aún
quedaba una última respuesta.
Una última
verdad.
Pero eso…
Llegaría
pronto.



Comentarios
Publicar un comentario