El barco avanzaba silenciosamente entre las islas del mar Egeo.
Rey Potro observaba el horizonte mientras Kassandra
sostenía el timón.
—Los miembros más peligrosos del Culto están escondidos en las islas —dijo
ella.
Rey Potro respondió:
—Entonces atacaremos desde las sombras.
Kassandra sonrió.
—Como auténticos mistios.
Esta vez no habría grandes batallas.
Solo silencio.
Solo precisión.
Solo muerte.
La Isla de Samos — El Sabio Filósofo 🏛
Su primera
parada fue Samos.
Una isla
tranquila llena de templos y columnas blancas.
Pero el
Culto tenía agentes allí.
Buscaban a
uno de los mayores sabios de Grecia:
Pitágoras.
Rey Potro y
Kassandra se infiltraron de noche.
Saltaron
muros.
Se movieron
entre columnas.
Evitaron
patrullas.
Dos guardias
vigilaban la entrada.
Kassandra
eliminó a uno en silencio.
Rey Potro
derribó al otro sin hacer ruido.
Dentro del
templo encontraron a Pitágoras estudiando símbolos geométricos.
—Venimos a
ayudarte —dijo Rey Potro.
Pitágoras
respondió:
—Lo sé.
—He visto
señales.
El filósofo
explicó que el Culto buscaba un antiguo artefacto escondido en la isla.
Pero Rey
Potro y Kassandra llegaron antes.
El artefacto
quedó a salvo.
La Isla de Lesbos — La Poetisa 🌊
El siguiente
destino fue Lesbos.
Allí vivía
la famosa poetisa:
Safo.
Pero el
Culto quería obligarla a escribir propaganda contra Esparta.
Rey Potro y
Kassandra se infiltraron en la villa donde la retenían.
Escalaron
por un muro lateral.
Entraron por
una ventana.
Un guardia
casi los descubre.
Rey Potro lo
sujetó antes de que gritara.
Kassandra
abrió la puerta de la habitación.
Safo estaba
sentada escribiendo.
—Venimos a
sacarte de aquí.
La poetisa
respondió:
—Entonces
demos prisa.
Escaparon
saltando por los tejados.
Los guardias
los persiguieron.
Pero nunca
lograron alcanzarlos.
Safo quedó
libre.
Una isla
poderosa.
Centro de
comercio y ciencia.
Allí Rey
Potro conoció a un inventor:
Hiparco.
El Culto
quería usar sus conocimientos para navegar ejércitos por el mar.
Kassandra y
Rey Potro entraron en el puerto disfrazados de mercaderes.
Descubrieron
el escondite del Culto.
Se
infiltraron al anochecer.
Hubo una
lucha corta y silenciosa.
Ningún
enemigo escapó.
Hiparco
quedó a salvo.
El Descubrimiento de Deimos ☠
Esa noche
regresaron al barco.
Kassandra
examinó unos documentos robados.
Rey Potro
observaba en silencio.
De repente…
Kassandra se
quedó inmóvil.
Sus manos
temblaban.
—No puede
ser…
Rey Potro se
acercó.
—¿Qué
ocurre?
Ella le
mostró el pergamino.
Había un
nombre escrito.
El líder del
Culto.
El Fantasma
de Kosmos.
Kassandra
susurró:
—Es él…
—Mi hermano.
Rey Potro
guardó silencio.
El mar
parecía haberse detenido.
Kassandra
miró el horizonte.
Sus ojos
ardían.
—Tengo que
encontrarlo.
Rey Potro
respondió:
—Y yo
lucharé contigo.
El barco
avanzó bajo la luz de la luna.
Ahora todo
tenía sentido.
La guerra.
El Culto.
El caos.
Todo
conducía a una sola persona.
Alexios, el
hermano de Kassandra.
Y el enemigo
más peligroso al que Rey Potro se había enfrentado jamás.



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